Esa genial idea llamada Couchsurfing

Como muchos de vosotros sabréis, Couchsurfing es una manera de realizar viajes baratos ya que nos permite ahorrar en hoteles y hostales lo cual se agradece cuando tienes por objetivo realizar un viaje al mes. Miri y yo somos usuarios de este sistema hace bastante tiempo y recibimos a personas de diferentes partes del mundo, aunque aun no habíamos tenido la experiencia de ser hospedados por otras personas.

Casa de Copenhague

La vista desde nuestra casa de Copenhague

La primera persona que alojamos en casa fue una chica llamada Claudia y venía desde Canadá a recorrer Europa durante dos meses. A ella le siguió una persona de Indonesia, Polonia, Estados Unidos e incluso Octavio de Un Mundo para 3 que llegó desde Canarias; aunque sin lugar a dudas uno de los más raros fue un chico de Japón que estaba dando la vuelta al mundo y que no hablaba casi nada de inglés y a nosotros en casa es que el japonés no se nos da muy bien.

Después de tantas recepciones en casa llegaba el momento de buscar refugio en algún otro hogar. Lo intentamos cuando decidimos visitar Roma pero esa ciudad está tan llena que no hubo suerte; finalmente después de ver los precios de hoteles en Copenhague decidimos que esa sería nuestra opción pero casi sin buscarlo una pareja nos contactó ofreciéndonos su casa y dijimos que sí de inmediato no sólo porque nos ahorraríamos una buena cantidad de dinero (no menos de 70 euros la noche) sino porque conoceríamos personas y costumbres de la ciudad.

Irina y Bogdan, nuestros anfitriones, nos esperaron en su casa rodeada de nieve a las afueras de Copenhague con una tarta y unos abrazos muy apretados; después de pasarnos un par de horas hablando, contándonos nuestras vidas como si nos conociéramos desde pequeños nos llevaron a ver una granja de conejos y animales.

En total pasamos cuatro días allí y desayunamos juntos, cenamos juntos todas las noches, nos contaron cosas sobre la ciudad, nos recomendaron un restaurante vegetariano en Christiania y hablamos un montón terminando nuestra visita con un sabor extraño de quien no quiere partir pero a la vez de haber conocido a personas excelentes que lamentablemente quedarán en la distancia.

Tanto como anfitriones o como huéspedes aprovechamos nuestras actividades de Couchsurfing al máximo, tratando de disfrutar y pensando que no se trata de un hotel gratis, sino de una de las mejores maneras de conocer personas, viajar y tener algo más que contar.

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