Por qué no debes visitar la librería Lello en Oporto

No visitar la Librería Lello

La cola antes de entrar

Estantes altos y tallados, escaleras de madera que brilla con elegancia, alfombras mullidas, luces de una decoración palaciega… Todo parece mágico en la librería Lello de Oporto, pero no lo es.

Presentada al mundo como “la librería más bonita del mundo” (título entregado tal vez por la Asociación de Boniteros Internacionales) es un sitio que todas las guías te dicen que deberías visitar en Oporto.

Según sigues planificando tu viaje se convierte en un lugar que no te quieres perder y que quieres fotografiar para tener un recuerdo imborrable o para decir “yo estuve allí”, pero hay algo más que nadie te cuenta de la librería Lello.

Cuando llegas a Rua das Carmelitas 144 e intentas entrar en esta espectacular y famosa librería no puedes. Un guardia de seguridad en la puerta no te dejará pasar a menos que tengas una entrada.

Sí, para entrar tienes que pagar entrada.

Si quieres comprarla tendrás que caminar hasta un negocio que hay en la esquina (a unos 20 metros) y pedirla allí.

El precio sube año a año. Comenzó siendo 3 euros y lo fueron subiendo de 50 céntimos hasta llegar a los 5 euros actualmente. Aunque debo decir que te devuelven el dinero si compras un libro.

Una vez que compraste la entrada (si te parece que 5 euros por entrar a una librería es aceptable) vas otras vez a la entrada y le muestras al guardia el papelito mientras le guiñas el ojo en plan “chaval, que me abras que tengo pase” pero el señor con cara de gato enfadado levanta el dedo y apunta hacia donde baja la acera.

Al principio no entiendes nada hasta que ves que toda esa gente no está caminando. Cientos y cientos están detenidos para, igual que tu, entrar.

Si no te importa la muchedumbre…

Caminas junto a la cola esperando que no sea tan grande. Otro paso, otro más y sigues. Llegas a la esquina, giras y sigues.

Dos calles de cola y 5 euros tal vez merezcan la pena.

Dos horas después de estar esperando llega tu turno. Ya no le guiñas  el ojo al guardia porque quieres entrar cuanto antes porque estás cansado de esperar.

Y sí, efectivamente la librería es preciosa. O eso es lo que parece en los huecos que deja despejados la muchedumbre.

Cerca de 3.000 personas pasan por la librería cada año.

La gente se abarrota, se empuja y se enfada por el resto de la gente que hay allí que no les dejan ver esa imagen de sitio vacío que tanto observó antes de viajar.

He viajado a Oporto dos veces en el último año. En el primer viaje entré, en el segundo no me quedaron ganas.

 

Lleno total

Es gracioso pero parece que todos hemos leído el “lo que tienes que visitar en Oporto”. Todos vamos allí y cuando nos encontramos con muchísima gente nos enfadamos con el destino, la suerte o el turismo (ese mismo que practicamos) y eso es lo que encontramos en la librería.

Entrar en la librería es pagar, esperar y estar rodeado por tanta gente como si estuvieras en el Metro en hora punta.

José Manuel Lello, bisnieto de uno de los fundadores de la librería cuenta que por allí pasan cada día 3.000 personas aproximadamente.

¿Por qué es famosa?

La libreria se hizo conocida después que se divulgara que sirvió de inspiración a la escritora J.K. Rowling para escribir Harry Potter.

Una vez que la fama estaba echada la avalancha de fanáticos no tardaron en llegar. Y eso acarreó algunos problemas.

Los propietarios se dieron cuenta que los visitantes llegaban, miraban y ni siquiera miraban un libro.

Luego se intentó prohibir hacer fotos pero no fue posible controlar a todos.

Puedes llegar hacer hasta 2 horas de cola tras pagar 5 euros de entrada.

La solución que encontraron fue cobrar la entrada pero aún así no consiguen contener a todos los visitantes.

Si me preguntas si merece la pena visitarla te diría que sí con condiciones:

– Merece la pena la visita si eres un fan increíble de Harry Potter y te da igual que te estén dando latigazos cada uno de los que hay allí junto a ti.

– Merece la pena si no hubiese tanta gente.

 

Morir de éxito

La librería, muy bella y con una historia larga más allá de Harry Potter está muriendo por su propio éxito.

Ese morir no significa que la gente deje de ir, sino que hay tanta afluencia que lo que en un momento era bello y desconocido termina siendo algo casi banal o como dice el tango “la biblia frente al calefón”.

No visitar la librería Lello

El sitio es precioso, precioso, pero abarrotado de gente.

Lello no es más que un ejemplo de lo que el turismo ha hecho con las ciudades en los últimos años. Todos colaboramos para que las ciudades (o librerías) se llenen de personas-viajeros-turistas que van a hacerse una foto, llenar un espacio y visitar lugares simplemente porque alguien les dijo que deberían hacerlo.

Tal vez sea hora de dejar de hacer o ir donde otros dicen y seleccionar con mejor cuidado lo que queremos ver, por nuestro bien y por el de sitios tan bonitos como la librería de Oporto.

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3 Comentarios.

  1. Estoy de acuerdo con tu post, y añadiria una última reflexión por mi parte. Últimamente vengo dándole vueltas a que como viajeros, debemos intentar pasar lo más desapercibidos posible en los rincones que visitamos. Unas mínimas reglas de ética viajeril, que incluye pero no se limita a: no ensuciar, ser silencioso, dejarlo todo como lo encontramos (o mejor si se puede) y respetar a las personas locales. Ojalá más gente que se anime a tener respeto por las cosas para que sigan estando ahí muchos más años y viajes.

  2. Totalmente de acuerdo, en un tiempo en el que todos nos movemos por modas y viajamos donde las aerolíneas con sus atractivos low cost quieren que viajemos, se hace dificil no caer en sitios sobresaturados y explotados perdiendo así su belleza… pero realmente si buscamos bien o simplemente sabemos lo que buscamos, todavía descubriremos que quedan sitios secretos o simplemente tranquilos y no por ello menos bellos, a la altura de la biblioteca de Maria Laach en Alemania, o sin ir más lejos la de la facultad de historia en Compostela, ambas me encantaron!

  3. Sobre la librería, decir que se pueden comprar las entradas por internet con antelación y para horas concretas.
    En nuestra visita a Oporto pasamos de subir a la Torre dos Clérigos y de entrar a la libreria por el gentío que encontramos, sin embargo optamos por callejear y de casualidad encontramos el Mirador da Victoria de excelentes vistas y de allí seguimos hasta llegar a la parte baja, encontrando maravillosas y solitarias callejuelas a nuestro paso.
    Todo el mundo seguía el itinerario de Lonely Planet, pero a la que te desplazabas una o 2 calles, tenías la sensación de estar en una ciudad completamente diferente.

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