Esto es lo peor que vas a ver en Santorini

Viajar a Santorini

Lo peor de Santorini no es la cantidad masiva de turistas.

Tampoco lo peor de la isla es el excesivo postureo.

Ni pienses que lo malo son los precios de algunos alojamientos o lo llena que pueden estar sus zonas preferidas para hacer foto.

Lo peor de esta isla griega es realmente triste y cuando viajes lo podrás ver con tus propios ojos.

 

De la calma al tormento

En Fira, Santorini, subí unas cuantas calles para tener mejores vistas del mar, de las islas cercanas y para sentir el aire. Estaba tan tranquilo allí. Muchos, muchísimos metros más abajo estaba el mar y en el medio una escalera de 500 escalones (largos) que me separaban.

Alguna gente pasaba cerca y había poco ruido. A lo lejos los cruceros esperaban en un mar inmóvil. Y en medio de la tranquilidad sucedió lo inesperado.

Un ruido que pensé era de un metal gigante de un barco resquebrjándose. Luego creí que se trataba de una maquinaria junto al mar. Pero el ruido era otra cosa.

Los ruidos no eran otra cosa que los gritos desesperados de burros utilizados por turistas para no caminar por la escalera.

Un grupo de locales tiene burros que ofrecen a los turistas para subirlos en ellos y así no tener que caminar. Pero los burros, algunos de ellos muy pequeñitos, sufren con cada paso que dan.

Lo peor que ver en Santorini

 

El viaje de los burros

Los burros se utilizan básicamente para transportar a turistas que llegan en cruceros y van a FiraSkala (Puerto Viejo) donde no quieren subir caminando los 270 metros del precipicio.

Así que tienen dos opciones: usan los burros o usan un teleférico que les cuesta lo mismo sin hacer sufrir a ningún animal.

Un burro de Santorini puede llegar a hacer hasta cinco viajes al día. Lo cual significa que suben y bajan llegando a sumar hasta 5.000 escalones. Todo esto se da en medio de un calor agotador y sin agua hasta que lleguen a destino.

Cada viaje le cuesta al turista unos 5 euros y al burro parte de su vida.

Los turistas ignoran el tema o no les importa mucho y se suben encima de los burritos que tienen que cargar con ellos. Si se paran en mitad de camino por ser, calor o cansancio reciben un castigo de sus dueños para que sigan camino.

Un viajero responsable es aquel que cuida el entorno y respeta todo tipo de vida.

Hace unos días leí a un turista que se quejaba porque los burros se acercaban mucho a la pared y los turistas se podían llevar un raspón. No tenía en cuenta esa persona que en realidad lo que hace el burro es buscar un poco de sombra para calmar el calor.

Hay quejas porque el camino está lleno de caca de burro, algo obvio si los animales no tienen un sitio acorde donde ir.

Lo peor que ver en Santorini

Santorini también tiene cosas feas.

El esfuerzo de los animales se ve en su cuerpo ya que según una denuncia reciente las marcas del maltrato de pueden apreciar a simple vista. Como creo que es solo morbo mostrar las heridas de los animales no lo compartiré aquí pero hay vídeos que muestran esta situación.

Hay que tener en cuenta que tal vez las personas que hacen trabajar a los animales aprendieron esa tarea desde pequeños y no tuvieron una mirada antiespecista ni animalista. Pero tú como viajero puedes ayudar.

 

¿Qué puedes hacer para ayudar?

Lo primero que puedes hacer es no usar los burros si vas a Fira. O caminas o usas el teleférico, pero los animales no son para que trabajen por ti.

Si te interesa ayudar puedes ir más allá y firmar la petición que la organización Peta ha impulsado para pedir a las autoridades de Grecia que hagan algo.

También si te gustan los animales y crees que merecen una buena vida puedes apoyar a los santuarios de animales como Wings of Hearts que cuida de ellos y entre sus habitantes tiene burritos preciosos como Benjamín, Rita o Moni.

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