Turismo y animales: lo que el viajero no debe hacer

Oso panda en Edimburgo

Oso panda en Edimburgo

Es domingo por la mañana y en Edimburgo cojo el bus como un local más. Pese a ser un día de descanso y tranquilo el sitio está lleno de gente, parejas con mapas en mano, familias con bebés que lloran o niños con cara de entusiasmo. Una vez llegados a una parada el conductor grita “Edinburgh Zoo” y todos saltan desesperados, decenas de personas salen como hormigas deseosos de entrar al zoológico de Edimburgo y hacer lo mismo que los miles que llegan en otros buses, en taxis o con sus propios coches, ver a los animales encerrados como entretenimiento de fin de semana.

El zoológico de Edimburgo es una de las principales atracciones de la ciudad pese a las casi 20 libras que cuesta la entrada. La gente arriba fascinada porque se encontrarán muchos animales, pero sobre todo por los osos panda que viven en cautiverio y que gozan de una fama destacable tanto entre los locales como entre los visitantes que vienen de otras ciudades.

Junto al zoológico hay una colina, la colina de Corstorphine. He subido a ella más de una vez para ver el atardecer y lo que me encontré es tan triste como desgarrador. En la colina los animales como zorros, conejos y aves varias gritan y cantan mientras que desde el interior del zoológico los otros animales les responden, pero su grito parece desesperado, triste, de encierro.

Cuando mis amigos me preguntan si merece la pena visitar el zoológico de Edimburgo les digo de manera tajante que ni se les ocurra y les digo que es preferible subir la colina para ver a los animales en libertad. No verán elefantes, jirafas ni osos pandas pero lo que verán será natural y verdadero.

 

No hagas turismo animal

El caso del zoológico de Edimburgo es simplemente un ejemplo de lo que el viajero no debería hacer. El viajero, turista, visitante o llámalo como quieras (eso es lo de menos) no debería apoyar su diversión y entretenimiento en base al sufrimiento de un animal que no ha escogido estar allí para que la gente se lo pase bien.

Seguramente habrás visto alguna vez la foto de un turista junto a un tigre, acariciándolo y mostrándolo tan dócil y te preguntaste: ¿cómo hacen para ser tan buenos? Muy sencillo, los drogan hasta el agotamiento y así el animal no puede reaccionar.

En Tailandia, por ejemplo, es común que se organicen paseos en elefantes como cuentan los chicos de Con Mochila en esta entrada, aunque lamentablemente no es un caso aislado del país asiático.

El consejo de viajero que te puedo dar es que si vas a viajar busca otro tipo de diversión y no a costa de los animales. Busca información en la web de Faada y si quieres ver naturaleza, osos, tigres o lo que sea trata de encontrar la forma de hacerlo de manera ética y responsable. Ver un animal en cautiverio o que ha sido maltratado nunca puede ser una opción y si no está en libertad no puede ser una alternativa.

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