Un museo vivo: Beamish

Visitar el Museo Vivo Beamish

Es un viaje en el tiempo

Además de ser ratones de librería, en El Blog de Viajes también somos ratones de museo. Disfrutamos mucho aprendiendo y confieso que muchas veces, cuando me pongo frente al teclado para escribir un nuevo post, preparo contenido que me gustaría haber leído antes de nuestros propios viajes.

El Museo Vivo de Beamish es un ejemplo clásico de este sentimiento: después de seis años en Reino Unido, descubrimos este museo por casualidad y yo no podía creer que nadie me hubiera hablado de este lugar, o que ninguno de los blogs de viajes que consulto algunas veces cuando vamos a explorar zonas nuevas tuviera un post sobre este apasionante sitio.

El museo viviente recrea la vida en Inglaterra en 1820, 1910 y 1940.

Hoy toca ponerle remedio, para asegurarme de que todos los viajeros que descubran el norte de Inglaterra y que se acerquen a las preciosas ciudades de Newcastle o de Durham, sepan que Beamish está muy cerca y se animen a visitarlo.

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Hay un tren a vapor que te da un paseo

Con una filosofía similar al Norsk Folkemuseum que visitamos en Oslo o al Seurasaari Open Museum con el que nos sorprendimos en Helsinki, el Museo Viviente de Beamish recrea la vida en Inglaterra durante tres épocas distintas: 1820, 1910 y 1940.

El museo viviente

Después atravesar el edificio de recepción de visitantes del museo, donde comprarás tu entrada (que por cierto, es válida para visitar este museo tantas veces como quieras durante un año), te encuentras con unas vías de tranvía que te permiten viajar en el tiempo.

Viajar a 1820

Si viajas hacia la derecha, dejarás atrás 2019 para encontrarte con la Inglaterra de 1820: no hay electricidad, la mayoría de la población trabaja en el sector agrícola,  las mujeres todavía no pueden votar, la mortalidad infantil es tremendamente alta y muchos otros detalles propios de la época.

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En 1820 puedes aprender a hacer pan

Este museo cuenta además con actores que, vestidos con trajes de la época, se meten en su papel y te cuentan cómo es la vida a la luz de las velas.

Entrar en este museo es hacer un viaje en el tiempo. Está recreado todo hasta el más mínimo detalle, incluidos actores que representan habitantes de la época.

Personalmente creo que es una experiencia maravillosa: entrar en las diferentes habitaciones de las casas, observar los muebles, las telas, los utensilios de hace casi 200 años.

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Los tranvías te transportan entre épocas

Reflexionar sobre cómo habría sido nuestra vida si hubiéramos nacido en esa época y por supuesto, charlar tranquilamente con los habitantes de este pequeño pueblo, que te contarán su vida, sus preocupaciones y sus sueños… y algunos de ellos incluso comparten sus recetas para hacer un delicioso pan de campo tradicional!

Recorrer 1910

Una vez has explorado 1820 y entiendes cómo funciona todo, es momento de volver a viajar en el tiempo. De nuevo tomarás un tranvía de época para llegar a una ciudad de 1910.

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Pudes hablar con dependientes

La revolución industrial ya ha tenido lugar y te darás cuenta enseguida de que ha habido grandes cambios que hacen que la vida en este periodo sea muy diferente a lo anterior. En mi caso, nunca me dio tanta alegría ver una farola en la calle (viva la electricidad) y por primera vez nos encontramos con tiendas que se parecen a nuestro concepto de comercio retail actual… aunque con un delicioso toque vintage.

De nuevo, los habitantes del 1910 te dan la bienvenida a su ciudad y te invitan a pasear por sus casas.

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Todo está cuidado hasta el más mínimo detalle

Visitamos la casa/consulta médica de un dentista (y qué miedo da tener una caries hace cien años!) y de un abogado; profesiones liberales que en esta época florecieron y que aseguraban un alto nivel de vida.

También puedes entrar a la tienda de ultramarinos o a la sastrería, donde sus dependientes te contarán historias increíbles: por ejemplo, una mujer de clase trabajadora de 1910 tenía solamente dos vestidos en su armario (eso sí que es un armario cápsula!) o te invitarán a observar los diferentes colores de los paquetes de harina, azúcar, sal… que ayudaban a los dependientes que no sabían leer a entender su contenido. Y es que hace cien años ser analfabeto no era tan raro y podías trabajar en una tienda sin mayor problema.

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Los actores recrean la manera en que vivían

En 1910 puedes hablar con dependientes de tienda que te cuentan cómo era la vida en ese momento

A estas alturas de nuestro día en Beamish, a mí se me había olvidado por completo que estábamos en un museo. Todo es tan tremendamente real y los actores y actrices interpretan tan bien su papel que 2019 parece una cosa lejana.

Pero algo que hay que hacer sea el año que sea es tomar un snack y hacer una pausa para descansar. En 1910 es donde el museo tiene más servicios para el turista: tiendas de golosinas (de la época), una deliciosa panadería y un par de cafés y restaurantes donde pararse a comer algo y reponer fuerzas.

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¿Cómo habría sido nuestra vida en esa época?

En 1940

El siguiente salto temporal nos lleva a una ciudad industrial minera en 1940. De nuevo, un tremendo cambio de escenario donde estuvimos viendo la dura vida de los obreros en este periodo histórico.

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Puedes visitar hasta los baños de la época

Asusta la dureza de los trabajos realizados y la alta tasa de accidentes y de mortalidad; sus casas modestas te muestran que no eran precisamente remunerados o valorados como las personas se merecen.

 En 1940 ves lo dura que era la vida de los estudiantes y los trabajadores.

En este año hay también algunos edificios públicos, como un colegio: es increíble ver cómo la educación ha avanzado en este tiempo y resulta escalofriante pensar que en 1940 se castigaba físicamente a los niños o se les avergonzaba con un sombrero de “donkey” (burro) delante de toda la clase.

Este museo esconde tantos detalles y es tan grande que probablemente este post no le hace justicia. La perspectiva que ofrece sobre la historia de Inglaterra y la vida de las personas normales y corrientes es apasionante y sorprenderte a la vez.

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Las tiendas de 1920

Ofrece muchas otras cosas que no he mencionado en este post, como un paseo en un tren a vapor real (donde te dejan tocar el silbato), la posibilidad de ver animales en la granja de 1820, un taller mecánico con vehículos de la época de 1910… Es sin duda una de las mejores visitas que he hecho en Reino Unido y aprendí mucho no sólo de historia sino también de valores humanos y civilización.

 

Información útil para visitar el museo Beamish

El Museo Vivo Beamish es una buena oportunidad para visitar si te encuentras de viaje por el norte de Inglaterra, entre Durham y Newcastle.

Web: Beamish.org.uk

Horario de apertura: de 10 de la mañana a 4 de la tarde (última admisión a las 3)

Ubicación: No se encuentra en una calle exacta, sino que está en medio de campos por eso puedes ver la ubicación exacta en este mapa.

Consejo: Si puedes destinar todo el día mucho mejor porque el sitio se presta para pasear en tranquilidad y con mucho tiempo. También te aconsejamos que lleves para hacer un picnic si el clima acompaña.

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