Visita Glasgow de la mano del arquitecto Mackintosh

Visitar Glasgow arquitecto Mackintosh

Una manera diferente y entretenida de visitar Glasgow

Glasgow es una metrópoli fantástica con una gran variedad de cosas para ver. Está súper cerca de Edimburgo pero a pesar de estar separadas por tan solo 65 kilómetros, el ambiente y la personalidad de la ciudad es completamente diferente.

A nosotros nos encanta ir a pasar el día o dedicarle un fin de semana entero y hemos ido tantas veces que hemos perdido la cuenta.

Hoy traigo bajo el brazo un post resumen, de esos que tanto os ayudan a planear vuestro viaje, con todo lo que recomendamos visitar en Glasgow. ¿Quién se viene?

Una de las figuras más prominentes de Escocia es el arquitecto Charles Rennie Mackintosh, que además de hacer realidad algunos de los edificios más bonitos, también pintó acuarelas y diseñó su propia tipografía. Como enamorada de la arquitectura y del movimiento del Art Nouveau, no pude resistirme a visitar todos los lugares de Glasgow donde nuestro protagonista de hoy dejó su marca personal.

1. The Lighthouse

Si quieres hacer esta ruta de Mackintosh, mi recomendación personal es que empieces con este edificio. Ubicado en Mitchell Street, fue diseñado por C. R. Mackintosh en 1895, cuando empezaba su andadura como arquitecto trabajando para el estudio de Honeyman and Keppie.

La visita a Light House es gratuita y muy recomendable

Los diferentes pisos albergan exposiciones de temas variados y en el más alto de todos hay un mirador cubierto que te sorprende con unas vistas de la ciudad y un piano para quien se anime a tocarlo.

Uno de los pisos es el “Mack Centre”, un centro de estudio e interpretación de los trabajos de Mackintosh así como de algunos aspectos de su vida.

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Muestra en Lighthouse

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Vistas desde el Lighthose

Después de ver esta exhibición habrás aprendido muchas cosas del estilo y las características del modernismo y el Art Nouveau y estarás más que preparado para las siguientes visitas, un poco más complejas pero sensacionales.

No te olvides de hacer una foto a la torre, la característica más importante del edificio con su escalera de caracol que hipnotiza a todos los que la visitan.

Puedes ver más de este edificio visitando la web oficial.

2. Clutha Vaults

Haciendo un desvío para el siguiente edificio de Mackintosh, te recomiendo que te acerques a Clutha Vaults, un bar con música en directo… aunque esta vez nos quedaremos en las puertas, observando el mural donde aparece Mackintosh y su famosa rosa Art Nouveau.

Cuenta la historia que Margaret MacDonald, la esposa de Charles, estaba cortando repollos para hacer una sopa. Mackintosh vió la forma del repollo cortado por la mitad y eso le inspiró para dibujar su característica rosa.

En casi todos los edificios y diseños que hizo posteriormente, verás que aparece esta flor, siempre dibujada, estampada o serigrafiada de una forma similar. ¡Merece la pena mantener los ojos abiertos!

3. Scotland Street School Museum

Este colegio, que ahora sirve como un museo de las escuelas en Escocia, fue diseñado por Mackintosh entre 1903 y 1906.

La visita es gratuita y puedes aprender un montón de cosas sobre cómo era la educación hace un siglo: desde el sombrero de burro que ponían a algunos niños para humillarlos hasta el diseño de las aulas, donde al principio el maestro estaba a una altura y distancia considerables, aspecto que progresivamente fue desapareciendo.

Volviendo al interés arquitectónico del edificio, la fachada tiene un montón de ventanas, que dejan entrar la luz natural.  Fíjate en la entrada, con dos columnas clásicas a cada lado adornadas con un dibujo artdecó en la parte superior: unas mujeres con flores.

La visita a la escuela es gratuita y además del edificio puedes aprender sobre la historia de la educación en Escocia

El cartel con el nombre de la escuela y la calle está escrito usando la tipografía que Charles Mackintosh se inventó. Cuando entres en las aulas mira las ventanas, curvadas, que dejan pasar la luz – no es casualidad que las aulas más importantes estén en el piso de arriba, donde más luz entra.

Visita la biblioteca, que está hecha enteramente de madera, con paneles revistiendo sus paredes y observa el mobiliario: aquí verás por primera vez el estilo de Mackintosh en el diseño de muebles funcionales.

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Museo de escuelas de Escocia

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Todo se conserva en estado original

4. House for an Art Lover

En 1901 Charles Mackintosh decidió participar en un concurso propuesto por una revista alemana que proponía diseñar una casa para un “Amante del Arte”. Margaret, su esposa, era una diseñadora de interiores con mucho talento y decide formar parte del proyecto.

Su propuesta era la más creativa de todas las presentadas, un auténtico sueño modernista que impresionó a los jueces. Lamentablemente fueron descalificados porque algunos de los dibujos del interior fueron enviados fuera de plazo y el proyecto nunca vio la luz… hasta 1996!

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El interior es tal como lo imaginó Mackintosh

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La entrada a la Casa para un Amante del Arte

Un ingeniero llamado Graham Roxburgh que estaba a cargo de un proyecto para restaurar los interiores de otro edificio de Mackintosh, descubre los dibujos de la Casa para un Amante del Arte y propone una de las mayores locuras arquitectónicas de todo los tiempos: construirla.

Muchos años después de ser pensado el edificio fue construido en base a bocetos y borradores.

Recordemos que los dibujos que Charles y Margaret enviaron al concurso eran bocetos y borradores. No eran planos técnicos con el rigor necesario para una obra de construcción.

Aun así, un equipo de arquitectos e ingenieros, guiados por un catedrático de arquitectura de la Universidad de Glasgow que era un experto en Mackintosh, se embarcaron en 1989 en el apasionante proyecto de hacer realidad lo que Mackintosh tenía en mente.

No fue un trabajo fácil porque algunos dibujos se contradecían entre sí (por ejemplo, el interior de una habitación no encajaba con lo que Mackintosh había dibujado para la fachada exterior de esa parte) pero después de 7 años de duro trabajo, podemos decir que Mackintosh estaría orgulloso.

La casa se puede visitar en Glasgow y aunque la entrada es de pago, creo que merece mucho la pena si eres un amante de la arquitectura como yo y si te gusta el estilo modernista y Art Noveau.

Entrar en este edificio es como transitar por el alma del arquitecto más famoso de Escocia: sus rosas adornan las estancias, sus muebles con el diseño característico están presentes, los colores e incluso los materiales y las distribuciones son auténticamente él.

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Casa pensada para todos aquellos que aman el arte

5. El Museo Kelvingrove

Personalmente, a mí me sobran los motivos para visitar este museo. Empezando por la belleza del edificio a lo interesante de sus colecciones, creo que ir a Glasgow y no entrar en el Kelvingrove Museum es una pena.

La entrada es gratuita y tiene café y otros servicios para asegurar la máxima comodidad a los visitantes.

Como no podría ser de otra forma, este museo alberga algunas obras de C. R. Mackintosh: maquetas, sus dibujos y algunos muebles que personalmente no me canso de mirar.

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Sala principal del museo

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Como todo museo en Escocia, este también es gratuito

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Impacta desde el primer momento que lo ves

6. La casa de Mackintosh

Entre 1904 y 1914, Margaret y Charles vivieron en el número 78 de la Avenida Southpark de Glasgow. Ellos mismos reformaron su propiedad en una ocasión aunque desafortunadamente, el edificio fue demolido en los años 60. La mayoría de su interior fue conservado y volvieron a ponerlo todo en su lugar en lo que hoy se conoce como la Casa de Mackintosh, que es parte de “Hunterian Art Galleries”.

Los muebles que puedes ver son los de la casa original y la moqueta, las paredes incluso la distribución de las ventanas que proporcionan luz natural han sido replicadas fielmente a los originales. Algunas de las estancias como la cocina o el baño no han sido incluidas. La entrada es gratuita para ver la casa, si bien para ver las otras exhibiciones de la galería hay que pagar 6 libras.

7. Mackintosh Queen’s Cross church

La única Iglesia que Mackintosh diseñó está en Glasgow y es una belleza. Aunque su estilo es gótico, la influencia del gran maestro modernista se percibe en pequeños detalles, como los motivos florales o los colores empleados en la vidrieras.

El uso de la madera en los techos y en los paneles de algunas paredes, así como el diseño de los muebles, hacen que esta iglesia sea una pequeña joya que pasa desapercibida para la mayoría de los turistas (sobre todo si no han leído este post en El Blog de Viajes!)

La entrada para visitarla cuesta 4 libras y frecuentemente organizan espectáculos de música en su interior. Nosotros no hemos asistido a ninguno pero dicen los expertos que la acústica es inmejorable.

8. Glasgow School of Art

¿Qué mejor regalo podría dejar Charles Mackintosh a las generaciones venideras, además de sus edificios y diseños, que una escuela de Arte?

Eso debió pensar cuando diseñó este edificio que ha sido internacionalmente reconocido y que desafortunadamente nosotros no pudimos visitar. Estaba cerrado y con gran parte de su fachada cubierta de andamios a causa de un incendio que causó importantes destrozos. No podemos esperar a que vuelvan a abrirlo tras una restauración para disfrutar de esta obra del gran maestro.

9. Mackintosh at the Willow

Si de verdad has hecho como nosotros y has recorrido todos los lugares que hemos mencionado en este post, es seguro que tendrás hambre y estarás cansado. Parece que Mackintosh nos leyó la mente y por eso diseñó un coqueto salón de té que también es restaurante y que se encuentra en el centro de Glasgow.

Nosotros tomamos una comida ligera y nos sorprendimos de la calidad de los alimentos y el buen precio de su carta. Esperar a que te traigan el café o la cuenta se convierte en un placer ya que pocas ocasiones estarán a la altura de ésta: sentarte en una silla diseñada por el maestro, mirar a tu alrededor y sentir profundo agradecimiento porque Charles, como muchos otros artistas, quiso que el mundo fuera no solo un lugar más práctico pero también un poco más bonito.

Este paseo por Glasgow es un auténtico placer y como decía al principio, los amantes del arte de principios del S XX lo van a disfrutar mucho. Me atrevería a decir que incluso los que no conocen a Mackintosh van a divertirse descubriéndolo y que puede ser un aprendizaje interesante a la vez que se recorren diferentes puntos de Glasgow.

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Un café o una comida rodeados de arte

Como todos los paseos, este ha llegado a su final, pero no quisiera cerrar este post sin contarte qué fue de la vida de nuestro protagonista de hoy.

No cabe duda que Charles fue uno de los arquitectos más célebres del Art Nouveau y sus numerosos trabajos son la evidencia del gran reconocimiento del que disfrutaba. Sin embargo, Mackintosh muere en 1928 en la más absoluta miseria. ¿Cómo puede ser? Lamentablemente y como viene siendo frecuente en tantos artistas, Charles era un gran aficionado a la bebida (imaginamos que al whisky, por aquello de ser escocés) y progresivamente su adicción fue haciendo que cada vez llegaran menos encargos ya que era difícil trabajar con él.

Después de 1913 ya no recibió nuevos proyectos y en intento desesperado por salvar su carrera, se mudó a Londres, donde pintaba acuarelas. Desafortunadamente se puso enfermo de cáncer y murió en la pobreza a la edad de 60 años, aunque sus obras viven por siempre.

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