Descubrimos si Bristol merece la pena

Cuando decidimos visitar Bristol durante 3 días en las vacaciones de verano de 2019, no teníamos muy claro qué había interesante en la ciudad para descubrir. Empezamos a hacer algunas búsquedas en google, que así es como comienzan la mayoría de nuestros viajes, y descubrimos algunos aspectos muy importantes.

Bristol es el hogar de Banksy, el controvertido y famosísimo artista del graffiti que reivindica realidades sociales usando cantidades ingentes de spray. También es el lugar de nacimiento de uno de los grandes actores de todos los tiempos, el inolvidable Cary Grant.

Clifton bridge en bristol

Parece que la creatividad fluye como pocas cosas en esta ciudad de mediano tamaño del sudoeste de Inglaterra… ¡Y si no que se lo digan a Arya, de Game of Thrones, que también es Bristoleña!

La llegada a Bristol

Llegamos al aeropuerto de Bristol un poco más tarde del mediodía. Para ir al centro, utilizamos el servicio de autobús del que dispone el aeropuerto, ya que además de ser rápido y eficiente es mucho más barato que otros medios de transporte. Nuestra recomendación es que compres el billete en la página web, para evitar colas en necesarias y poder subir el autobús en cuanto salgas de la terminal. El precio es de 7 libras por el trayecto sencillo, o 12 libras por el trayecto ida y vuelta.

Una vez en el centro de la ciudad, nos dirigimos a hacer check in en el hotel que habíamos escogido para nuestra estancia. Decidimos alojarnos en el Mercure Grand hotel, que está ubicado cerca de todas las atracciones turísticas y además tenía muy buena pinta cuando vimos las habitaciones en la página web. ¡Durante nuestra estancia descubrimos que en este hotel se realizaron comunicaciones espías durante la segunda guerra mundial!

Primer encuentro con Bristol

Para la primera tarde en Bristol, decidimos visitar dos museos que nos interesaban muchísimo y que por sus horarios y días de apertura, no tendríamos oportunidad de verlos en ningún otro momento.

Ya sabéis que nos encanta empaparnos de las historias y curiosidades de los lugares que visitamos, así que estas dos visitas eran sin duda alguna una oportunidad para aprender a tope:

Red Lodge Museum

Este museo es gratuito y muestra una casa del siglo 17 con un montón de las características originales así como de los muebles que un día sus habitantes se utilizaron hace la friolera de casi cuatro siglos.

Habitaciones con paneles de madera tallados a mano, chimeneas de piedra con adornos artesanalmente esculpidos que resultan increíbles… una escalera que comunica el piso de arriba con el de abajo que sinceramente, hizo que se me pusieran los pelos de punta…. Y eso que todavía no había salido al increíble jardín.

La verdad es que yo ya me imaginaba como toda una lady de Bristol y sin duda esta es una de las visitas en las que una imagen vale más que mil palabras, aunque avisados quedáis que las fotografías tampoco hacen justicia.

red lodge

Museo Casa Georgiana

Hace algunas semanas os contamos nuestra visita a la Casa Georgiana de Edimburgo y con todo lo que aprendimos sobre la época, no podíamos resistirnos a visitar también la de Bristol.

La entrada es gratuita y te permite visitar tres pisos de diferentes estancias y habitaciones donde las personas hacían su vida en el siglo XVIII.

casa georgiana de Bristol

Se trata de una visita muy interesante, aunque he de reconocer que personalmente me gustó más Red Lodge Museum.

Seguimos paseando por Bristol

Después de habernos empapado de la historia de Bristol gracias a estos dos museos gratuitos, decidimos dar un paseo por el centro de la ciudad.

Uno de esos paseos en los que vas sin destino fijo y sin rumbo, simplemente disfrutando de las calles, observando a las personas y a los edificios. Es muy interesante la energía universitaria que la ciudad ofrece a cada paso, sin lugar a dudas esto tiene mucho que ver en toda esa creatividad y afán emprendedor que caracteriza a la ciudad.

¡Nos encanta convertirnos en viajeros vagabundos!

Visitamos los Christmas steps, un callejón lleno de escaleras en el centro de la ciudad rodeada de pequeñas tiendecitas con muchísimo encanto. Esta calle data del año 1669 y sin lugar a dudas parece que te trasladas al siglo XVII.

bristol xmas steps

Hicimos un montón de fotos, ya que es un lugar sencillo pero único en el mundo y muy especial.

También paseamos alrededor de la catedral, que es absolutamente imponente. Me resultó curioso que nunca había oído hablar de ella y sin embargo no tiene nada que envidiar a la Catedral de York o a otras muchas que son celebradas y admiradas en todo Reino Unido. Si te animas a visitarla (es gratis) por favor no olvides de ver una de las vidrieras que data del s XX y que es una representación abstracta del Espíritu Santo. Simplemente preciosa y super distinta al resto de las coloridas ventanas de la catedral.

catedral de Bristol

Como no podría ser de otra forma, hicimos una pausa para un café. Muy cerca de la catedral, encontramos una cafetería que tenía también algunos snacks dulces llamada Cowbee y aprovechamos para hacer una parada y descansar un poco nuestros doloridos pies.

cowbee Bristol

Una vez recuperadas las energías, decidimos ir a ver alguna de las obras de Banksy que alberga la ciudad de Bristol. A pesar de que no se conoce con seguridad la identidad de este famoso grafitero, sí sabemos que nació en Bristol. Algunas de sus pinturas más famosas en Bristol son:

Banksy y Vermeer

La chica del tímpano perforado, por Banksy, en un guiño al pintor holandés Johannes Vermeer

 

Banksy en Bristol

Castillos en el Aire

 

Banksy y Bristol

El colgado (de amor y también literalmente!)

Para ser nuestro primer contacto con Bristol, nos fuimos muy contentos al hotel y dormimos como hobbits después de una aventura… ¡Aunque todavía no había acabado nuestro tiempo en la ciudad!

Segundo día en Bristol

Una vez recorrido y agotados los puntos más importantes del centro de la ciudad durante el primer día, el segundo día decidimos poner rumbo al barrio de Clifton, donde se encuentra el puente suspendido que lleva el mismo nombre.

Nosotros decidimos hacer el paseo caminando pero son unos 40 minutos de ida y otro tanto de vuelta; así que si vas corto de tiempo, probablemente te compense coger alguno de los autobuses urbanos que te acercan a la zona.

Aprovechamos para pasar por delante de la casa de Sarah Guppy, una de las ingenieras que trabajó en el puente que estábamos a punto de ver. La verdad es que me llevé una alegría de una mujer en pleno siglo XIX hubiera participado en semejante obra ingeniería civil.

Cuando llegas al Puente Clifton, las vistas son increíbles. Está rodeado de varios parques y colinas, lo que lo hacen absolutamente magnífico. Es una de esas imágenes que no puedes dejar de mirar y que siempre se te ocurre otra foto más que llevarte de recuerdo a casa.

Clifton bridge

Muy cerca del parque donde tomamos estas fotos está el edificio del Observatorio, donde se reúnen las atracciones principales alrededor de este puente. La primera y más importante, es una cueva a la que se accede bajando 120 escalones, llamada Cueva del Gigante. La entrada cuesta 2,50 libras por adulto.

El acceso es bastante justo y empinado, en algunos casos resbaladizo, así que dejo a la valoración de cada uno si esta es una visita posible o no – nosotros lo hicimos sin problema, pero es verdad que personas con claustrofobia o con cualquier otra circunstancia personal pueden no sentirse cómodas.

Sin duda es muy recomendable bajar a la cueva, ya que te permite acceder a unas vistas increíbles del puente en un balcón que está suspendido por encima de una autopista. Para los que tenemos vértigo, da un poco de miedito, sobre todo porque la plataforma no se ve segura (tiene un cartel que avisa que solo 8 personas pueden asomarse a la vez) ya que es un enrejado de acero.

Una vez hecha la bajada, el camino de vuelta a la superficie es el mismo pero a la inversa.

giants cave bristol

En el edificio del observatorio hay también una «camera obscura», pero nosotros no lo visitamos ya que nos parece más artificial y menos relacionado con la maravilla del puente.

Sin duda alguna creo que este puente suspendido es una de las maravillas que ofrece Bristol, y recomiendo a todos los viajeros que nos lean que por favor lo visiten, ya que se trata de una visita completamente gratuita y os prometo que la belleza merece muchísimo la pena.

Nuestro sitio favorito para comer en Bristol

Después del pedazo de paseo que hicimos hasta llegar al puente, las escaleras de la cueva, y el paseaco de vuelta al centro, estábamos súper cansados así que decidimos buscar un sitio para comer. El azar el que nos llevó a La Panza, un restaurante italiano que se encuentra muy cerca de los Christmas steps.

restaurante La Panza Bristol

Allí conocimos a su dueño, Riccardo, que es un chico jovencísimo procedente de Italia y absolutamente encantador. Nos contó que no tiene carta ni menú, sino que cocina con lo que compra cada día en el mercado, productos frescos y de calidad.

Riccardo nos propuso sacar un platito de entrantes, unos ñoquis con salsa de tomate para Arol, y unos espaguetis al pesto de macadamia para mí. Estaba todo increíblemente rico, cocinado al momento, con muchísimo sabor y en un lugar con gran encanto.

Riccardo de La Panza Bristol

También disponía de postres italianos caseros, pero nosotros decidimos tomar un espresso y seguir con nuestra aventura por Bristol, ya que no podíamos detenernos mucho tiempo más. El café estaba increíble.

Sin duda nos gustaría recomendarte este restaurante, ya que además los precios son bastante competitivos teniendo en cuenta lo rica que estaba en la comida. Por el entrante y dos platos principales más los cafés pagamos unas 27 libras, excelente relación calidad-precio.

Últimas horas en Bristol

Después de comer dimos otro paseo por el centro de la ciudad, y volvimos a entrar en la Catedral para visitar sus jardines, ya que el día anterior no habíamos podido verla entera.

La verdad es que me parece genial que un edificio tan grande y majestuoso disponga de unos jardines tan bonitos, ya que permite que el visitante se despeje un poco de tanto arte gótico. Yo siempre me entretengo un montón mirando las lápidas y viendo a qué edad se muere la gente (espeluznante afición la mía, lo sé!)

Al lado de la Catedral encontrarás la Biblioteca Central de Bristol, y como el acceso es libre y gratuito, nos animamos a entrar a dar una vuelta. El edificio es muy bonito por fuera, pero por dentro es una biblioteca normal y corriente. Eso sí tiene baños gratuitos y un café donde te puedes parar a descansar si quieres.

Y con este segundo día terminamos nuestra escapada a Bristol. Una ciudad que sin duda nos sorprendió ya que no estábamos seguros sobre qué visitar. Tanto si quieres hacer un tour en el día desde Londres como visitar Bristol en exclusiva, creo que merece la pena dedicarle entre uno y dos días para descubrir algunas de las atracciones que te hemos descrito en este post. Nosotros aprovechamos también para hacer una excursión de un día a Bath, que te contaré muy pronto en otro post.

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