Lausanne, el viaje de amigos

Hay muchos motivos por los cuales se puede visitar una ciudad: los paisajes, las actividades, negocios o simple curiosidad; pero sin lugar a dudas la mejor de todas es visitarla porque tienes seres queridos en ella a quienes quieres ver y que te hacen mucho más agradable la estadía. Eso pasó este fin de semana cuando un grupo de 10 amigos nos metimos en un avión para aterrizar en poco más de una hora en Lousanne, Suiza y encontrarnos allí con Los de Haller.

El desayuno en casa

El desayuno en casa

Diego, Olga y la pequeña Carla han comenzado a marcharse poco a poco de España hace algunos meses y desde Madrid nos hemos organizado para ir a verlos, llevar productos españoles para que recuerden el sabor ibérico y cargar una cámara cada uno para continuar con la tradición del Photowalk que hacemos al menos un par de veces al año.

Nada más llegar nuestros amigos nos recibieron con un aperitivo antes de ir a dormir y allí una nueva sorpresa: nos tenían preparadas las camas para todos los invitados. A lo largo de varios viajes he dormido en hoteles lujosos, hostales de mala muerte, tiendas de campaña y hasta en una iglesia; pero nunca había dormido con una decena de amigos en el ático de otro amigo anfitrión y que ha hecho que la estadía fuese inolvidable.

En la mañana nos esperaron con una bolsita lista para la aventura: una botella de agua, una fruta, mapas turísticos de la ciudad y un pin con una antorcha de las olimpiadas (auténtica antorcha del Comité Olímpico Internacional donde trabaja Diego), y con una mesa larguísima donde desayunar mientras preparábamos el recorrido por la ciudad.

Las guías preparadas por Diego

Las guías preparadas por Diego

Pepineaut con el souvenir

Pepineaut con el souvenir

 Si bien hablaré en otra entrada sobre cada uno de los sitios que se pueden visitar en Lausanne y subiré muchas más imágenes, debo decir que hemos recorrido gran parte de la ciudad, hemos hecho muchas fotos y hemos comido y bebido como dioses; al día siguiente volvimos a caminar pero esta vez por un pueblito a la afueras de la ciudad y rematamos nuestro viaje degustando fiambre y queso de la zona en la cima de una colina con una postal perfecta: almuerzo sabroso, vino de la región, un viñedo a nuestros pies, el lago al fondo y un poco más allá las montañas en Francia aunque era a nuestro alrededor donde teníamos lo más importante de todo: un grupo gigante de amigos (Diego, Olga, Carla, Mirichán, Wil, Ernesto, Alma, Dani, Gons, Sara, Alex y Mabel) pasándolo muy bien porque en definitiva los viajes no sólo son para conocer lugares, sino también para reconocer a los cercanos.

Autofoto

Así se configura una cámara en grupo antes de correr marcha atrás

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5 Comentarios.

  1. ¡Fue una pasada! (Re)encontrarme con buenos amigos, viajar con ellos, compartir tiempo, espacio, risas y alguna que otra caída… Si repetimos (que repetiremos, estoy seguro), contad conmigo :) Besos y abrazos a todos!

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