Todo lo que debes saber para viajar a Ámsterdam

Recorrer los canales de Ámsterdam

Son toda una postal

Ámsterdam es uno de esos destinos europeos que no podemos dejar de visitar. La capital de los Países Bajos tiene historia, un trazado urbano inimitable, una arquitectura propia y un estilo de vida moderno y desenfadado. También museos y actividades culturales para aburrir, y una vida nocturna que no tiene nada que envidiar a las grandes capitales del continente. Aquí te explicamos lo mínimo que deberías saber antes de viajar y te recomendamos qué visitar en Ámsterdam:



  • Ámsterdam tiene unos 800.000 habitantes, aunque su área metropolitana engloba a un millón y medio de personas. Fue fundada en el siglo XII a orillas del río Amstel, que le da nombre. Inicialmente fue un pequeño pueblo de pescadores, aunque pronto se convirtió en ciudad y floreció extraordinariamente gracias, en gran parte, a sus astilleros y la producción de cerveza.
  • Ámsterdam fue una ciudad muy rica. Inmensamente rica. El comercio internacional ejercido por la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales dejó en la ciudad divisas, especias y metales preciosos. En el siglo XVII Ámsterdam era el principal puerto comercial de Europa. El trasiego comercial pronto dio lugar a la primera Bolsa de valores en el continente.
  • Esta época de esplendor alumbró otra de sus señas de identidad: un particularísimo trazado urbano marcado por sus conocidos canales, que hoy son Patrimonio de la Humanidad. Por algo Ámsterdam es la “Venecia del norte”: hay más de 100 kilómetros de canales, a los que cruzan en torno a 1.500 puentes. Casi una cuarta parte de los 220 kilómetros cuadrados de Ámsterdam son agua. Los canales potenciaron el comercio, pero también han servido para instalar pequeñas “casas flotantes”, barcos adaptados que los ciudadanos de Ámsterdam aprovecharon especialmente en época de carestía de vivienda. Se calcula que existen unas 2.400, y muchas sirven hoy como alojamiento turístico.
  • Son también características las casas de estrechas fachadas, resultado de que los impuestos se cobraran en función de la anchura de la vivienda. En Ámsterdam existe una casa de un metro de ancho; dicen que no hay en el mundo casa más estrecha. Estas casas solían incorporar una placa que identificaba el gremio de sus moradores y esta tradición aún pervive.
  • No sólo podrás moverte por canales. Se calcula que Ámsterdam tiene más bicis, 900.000, que habitantes. Cuidado: tienen preferencia y si no miras al cruzar puedes encontrarte con una reprimenda.
  • Algunos lugares que no puedes perderte son la Casa de Ana Frank, donde pasó dos años escondida de los nazis, antes de ser enviada a Auschwitz, o el Mercado de las Flores, donde puedes encontrar todo tipo de flores y semillas, de los que los holandeses son los principales productores. Dicen que Ámsterdam llegan 30 millones de flores al día, la mayor parte de las cuales se venden en siete subastas diarias. También merecen una visita pausada el Rijkmuseum y el Museo Van Gogh, donde se conserva la mayor colección de obras del famoso pintor, entre ellas La habitación de Vincent en Arles y una versión de Los girasoles. Por último, Ámsterdam es también la ciudad en la que lo prohibido se ha convertido en atracción turística. Para comprobarlo, sólo tienes que acercarte al Barrio Rojo o entrar en uno de sus decenas de coffee shops.




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