Helsinki, la ciudad de las dos catedrales

Helsinki es una de esas ciudades que tiene dos catedrales. Siendo española, estoy acostumbrada a que la religión católica predomine y en cada ciudad haya una sola catedral que se distinga por su belleza, grandiosidad y sobre todo, por ser la única construcción con ese nombre. Sin embargo, según te vas adentrando en Europa, las religiones se multiplican y hacen crecer exponencialmente la diversidad cultural y artística. Creo que precisamente eso es lo bonito de viajar: aprender como nuestra forma de ver las cosas no es la única que existe. Otro mundo es posible y ciudades con dos catedrales también.

Muchos escalones antes de llegar al interior

Muchos escalones antes de llegar al interior

La primera catedral que nosotros visitamos fue la Catedral Ortodoxa, que se terminó de edificar alrededor de 1868. Es un edificio impresionante y sobre todo inconfundible: construida en ladrillo rojo y con las características cúpulas doradas con forma de bulbo que tanto nos recuerdan a Rusia. Se encuentra en lo alto de una pequeña colina, asi que ofrece unas preciosas vistas de la ciudad. Por otro lado, su interior no tiene desperdicio: esta llena de frescos, iconos y adornos de todos los colores. La entrada a la catedral es gratuita y sin duda merece la pena sentarse durante unos minutos a contemplar todo lo que nuestros ojos alcanzan a ver mientras descansamos las piernas de la subida.

Cuando salimos de la catedral ortodoxa es inevitable admirar de nuevo las vistas de la ciudad y entonces es cuando posiblemente divisemos unas cúpulas en el paisaje: se trata de la Catedral Luterana de Helsinki, que mira a su hermana desde unos pocos metros de distancia. Arol y yo hablamos durante un buen rato sobre lo bonito (y hasta poético) que es que las dos catedrales se miren en las alturas.

Con la catedral luterana al fondo

Con la catedral luterana al fondo

Las dos catedrales se miran

Las dos catedrales se miran

Si para llegar a la Catedral ortodoxa tuvimos que subir una colina, para acceder a la luterana hay que enfrentarse a un buen montón de escaleras hasta encontrar la puerta. En este caso, el edificio es completamente blanco (a excepción de sus cúpulas) y fue construido por el arquitecto Carl Engel, un nombre que no deja de sonar cuando recorres el centro de Helsinki, ya que diseñó muchos edificios de la ciudad. Su interior es tremendamente sobrio y podemos encontrar un busto de Lutero, el artífice de la reforma. Efectivamente, es propio de la religión luterana pensar que las iglesias han de ser cuanto mas sobrias mejor, ya que si tienen muchos adornos y colores, es probable que distraiga los rezos de las personas que van a la iglesia por motivos religiosos. Al igual que con la catedral ortodoxa, la entrada es gratuita.

Cuando sales de la Catedral luterana parece que todo invita a que te sientes un ratito en las escaleras, al más puro estilo de Montmatre en París, y observes a las personas ir y venir. Si viajas acompañado, a lo mejor puedes charlar un rato para decidir cuál de las dos catedrales os ha gustado más. Aunque si la conversación va de construcciones religiosas, probablemente haya que tener en cuenta otras dos iglesias de Helsinki que son absolutamente impresionantes… aunque esa es historia para el siguiente post!

La belleza de la catedral ortodoxa es muy impresionante

La belleza de la catedral ortodoxa es muy impresionante

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