Cuando las familias dormían con vacas

Imagina que estás en el salón de tu casa pero en lugar de la televisión hay un pequeño fuego; imagina que quieres ir al baño y para ello tienes que salir a aprovecharte del descampado; imagina que entre la puerta de entrada y tu cama de paja hay un par de vacas que hacen de ese sitio su dormitorio y baño al mismo tiempo. Hace menos de 30 años en los montes de Asturias eso no había que imaginárselo porque era moneda corriente en las casas llamadas Teitos.

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Los Teitos, un reflejo de la dura vida en las montañas

Hace poco Miri y yo volvimos a andar por las montañas asturianas porque más de uno nos insistió en que visítenos la zona del Parque Natural de Somiedo para que viéramos los “Teitos”. Aunque nadie se había preocupado mucho por explicarme de qué se trataba, allí fui yo en búsqueda de aventura.

Un “Teito” básicamente es como se denomina a cualquier construcción que esté cubierta por material vegetal, pero con el paso de los años de lo identificó con unas casas de piedra de techo cónico hecho de paja. Aunque las había algunas un poco más grande que otra la mayoría de ellas consistía en una puerta de entrada baja, ventanas pequeñas, un salón (donde se hacía el fuego para la comida en el suelo), una habitación con una o dos camas de paja y la infaltable habitación para que las vacas se refugien del frío y al mismo tiempo generen calor a modo de calefacción.

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Nosotros en medio de la visita

Además de ser un sitio en el que se dormía con las vacas, una de las características de estas construcciones es su techo de paja que tiene la particularidad de dejar salir el humo de la fogata y no dejar entrar el agua de lluvia que allí abunda.

La vida no fue fácil ni por vivir con las vacas ni por vivir comandados por animales. “En la época de la Guerra Civil aquí se cargaron a más de uno“, nos cuenta Juan mientras nos muestra las casas que se convirtieron en museo para atraer algunos visitantes a la zona.

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Paredes negras por causa de humo

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Ventanas pequeñas para que no entre mucho frío

El entorno donde se levantan estas construcciones no puede ser más paradisíaco, como casi toda Asturias. el pueblo de Veigas, en medio del Parque Natural de Somiedo está rodeado por montañas con sus picos nevados y verdes que se extienden mucho más allá de donde llega el ojo humano.

Un puñado de habitantes que no llegarán a la docena reciben al visitante con cordialidad de abuelos mientras arrean las vacas o encienden las chimeneas para soportar el frío de la región.

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Un paseo por el pueblo es una de las mejores terapias

Nosotros fuimos hasta allí pensando que sólo veríamos construcciones típicas pero Juan, la persona que enseña estás casas se puso sus madreñas y recorrió el pueblecito con nosotros mientras nos contaba cómo se vivía antes, lo dura que era la vida años atrás y lo dura que es ahora y sin decírnoslo se notaba cómo sentía que lo menos malo era dormir con una vaca.

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Gente de pueblo, uno de los mejores valores del lugar.

Datos

Ubicados en Veigas, en medio del Parque de Somiedo

Horarios:  De martes a sábado: de 10 a 14 y de 16 a 18  y domingo: de 11 a 14 en invierno. En verano de martes a sábado: de 11 a 14 y de 17 a 20 y los domingos de 11 a 14.

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