La ciudad de Mendoza, en Argentina

Mendoza es una ciudad que pocos viajeros eligen para hacer una parada en su periplo por Argentina y es una pena porque esconde muchos secretos que hacen que después de haberla visitado sea difícil de olvidar. En nuestro caso, llegamos a ella desde Santiago de Chile, cruzando los nevados Andes. Fue un viaje que disfrutamos mucho, y es que el Aconcagua no se ve todos los días. Al terminar el viaje duro por la cordillera, llegamos al lado argentino donde Mendoza nos esperaba para darnos su calor.

Carretera Santiago-Mendoza

Desde Santiago a Mendoza hay 350 kilómetros de distancia, recorrerlo nos llevó aproximadamente 6 horas sin contar diversas paradas que hicimos por el camino

La ciudad fue creada alrededor del año 1550 justamente con ese propósito: el establecimiento de un lugar cercano al punto de cruce por los Andes, para no tener que hacer todo el viaje del tirón. A día de hoy viven alrededor de 120.000 personas en ella, sus habitantes son conocidos como “mendocinos”. Es gente agradable y tranquila, muy emprendedora y con una gran orientación vocacional al turismo: les encanta enseñar la riqueza de su provincia.

Dependiendo del tiempo que tengas para visitar, la ciudad ofrece diferentes posibilidades, pero yo no me iría de ella sin haber realizado al menos las siguientes cosas:

  • Visitar una bodega, y si es posible y el presupuesto lo permite, quedarte a comer en ella. Preparan diferentes menús degustación que además de envolverte en la gastronomía argentina, te permite conocer a otros viajeros y también a las personas locales que te explican la tradicional elaboración del vino mendocino. Nosotros visitamos tres bodegas y en todas hicimos una pequeña cata, aunque para comer escogimos una de las que más reconocimiento tiene. Ampliaremos esta información en otro post.
Viñedos mendocinos

Visitar viñedos en Mendoza

  • Acercarse a uno de los lugares donde los mendocinos elaboran su delicioso aceite de oliva y degustar las especialidades que proponen con diferentes aromas. Para mi fue muy curioso, puesto que si bien soy española y el aceite de oliva es un alimento que siempre está presente en mi mesa; es genial ver que en otros lugares están aprendiendo también a valorarlo como se merece… ¡¡aunque allí sea todavía un auténtico lujo!!
Olivares en Mendoza

Olivares en Mendoza

  • Visitar Villavicencio, que además de ser un pueblo es el lugar donde se encuentra la mayor reserva natural de agua dulce de Argentina y una de las más grandes del mundo. Esta zona se encuentra a más de tres mil metros sobre el nivel del mar y sus paisajes son impresionantes… por no hablar de las probabilidades de que el autobús se despeñe y muramos todos! :-)
    Una de las mejores actividades que Arol y yo hacíamos mientras viajábamos a semejantes alturas era buscar en el paisaje “guanacos”, que son una variedad de llamas que andan salvajes por ahí. Se nos podía oír gritando como locos: “mira, mira, ahí, un guanaco”. Divertidísimo.
El Guanaco

Así es un guanaco

  • – Si es invierno (como fue nuestro caso) hay que subir hasta la estación de esquí más famosa de la zona: Los Penitentes. Aunque no quieras esquiar, puedes dar una vuelta en las telesillas y contemplar de nuevo el paisaje nevado.
Los Penitentes

Los Penitentes desde arriba

En resumen, visitar Mendoza es mucho más que recomendable si quieres conocer una faceta de Argentina que tiene poco o nada que ver con el tango y Buenos Aires.

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2 Comentarios.

  1. Nunca he estado en Argentina pero dan ganas de visitarlo sólo leyendo este post.

    A mí lo que más me ha gustado es la idea de comer en una bodega.

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