Cómo hice para viajar 2 años por Brasil sin un duro

Algunos años atrás no tenía ni una moneda en el bolsillo y quería viajar. Viajar a donde sea. Pero ¿podía viajar gratis? La respuesta me vino caída del cielo, no la esperaba aunque lo mejor que pude hacer fue estar atento a las señales.

Viajar gratis es un sueño que no siempre se puede cumplir. Viajar con poco dinero es algo más fácil. Mi situación económica en ese momento me decía que tenía que encontrar la forma de hacerlo. Casi sin planificarlo me llegó una invitación para ir a estudiar a una escuela de Brasil y, como era de esperar, dije que sí.

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Un mochilero con suerte

La historia que te voy a contar es la primera vez que la relato. No se lo dije a casi nadie. En ese momento yo colaboraba con la agrupación HIJOS en Argentina. Ellos tenían una plaza vacante para enviar a alguien a brasil durante tres meses a estudiar dirección de grupos sociales, organización de familias y agricultura ecológica en una escuela del Movimiento Sin Tierra, una de las organizaciones sociales más grandes del mundo.

¿Si a ti te ofrecen irte a un país diferente donde no conoces a nadie lo harías? ¿Te irías aun cuando tuvieras que ir a estudiar y sería solo por tres meses?

Yo lo hice.

Cuando me ofrecieron la plaza para ir a Brasil no dudé ni un segundo. Sabía que el curso sería solo de tres meses; sabía que no tenía mucho dinero (o casi nada) aunque sabía que me ofrecerían una casa, comidas y los elementos necesarios. Así que me fui.

¿Qué abandoné para irme a Brasil?

Yo trabajaba en un periódico en Argentina donde llevaban meses sin pagarnos (cosas que tienen algunos países donde las cosas no funcionan muy bien), tenía una pequeña casa que alquilaba y amigos que me echarían de menos. Así que tuve que abandonar algunas cosas para cumplir mi sueño de viajar a donde sea.

A mi jefe le dije que se podía quedar con su trabajo sin paga, a mi casero que no volvería y a mis amigos que me esperaran, que tal vez regresaba.

¿Pero por qué me despedía tanto si iba a ir sólo por tres meses? Porque supe ver la oportunidad. Porque si quieres algo tienes que estar atento a las señales. Ir tres meses a un país que no conoces puede sumergirte en el pánico o puede abrirte puertas.

En realidad puedes usar cualquier señal para abrir tus propias puertas. Y eso es lo que yo pretendía. Seguir viajando después de esos meses.

Abandonarlo todo y viajar puede ser una de las mejores decisiones que he tomado, aunque en ese momento no lo sabía.

Viajar a Brasil

Granjas de Brasil donde trabajé mientras viajaba

Los primeros tres meses en Brasil

Cuando llegué al sur de Brasil, en el estado de Paraná, no hablaba mucho portugués y no conocía a nadie. Ahí comenzaba la aventura. Me enfrentaba a un país desconocido, a gente desconocida y a un idioma desconocido.

El sitio donde iba a estudiar era un campo recuperado por el Movimiento Sin Tierra con una escuela, casas y una infraestructura inmensa. Mis días (como el de todos los estudiantes) transcurrían entre estudios, relaciones sociales, tareas de diverso tipo como hacer comidas para 200 personas, limpiar sitios o sembrar y cosechar.

En mis momentos libres hablaba con mis compañeros preguntando cómo era el sitio donde ellos vivían, si les gustaba, si tenían ganas de volver…

Yo quería saber más. Yo quería conocer más y no quería volver a casa.

Si quieres viajar tienes que ver esas oportunidades. Ver si puedes seguir camino. Si puedes serle útil a alguien en algún lugar o si alguien está dispuesto a llevarte para que sigas con tu camino hacia sitios desconocidos.

Consejos mochileros

Gracias a ese viaje pude visitar muchísimos sitios.

El gran viaje comenzó

Y finalmente llegó. Otra invitación apareció y yo no la iba a dejar escapar. Estaba atento a las señales de las que te hablaba antes cuando Marcio, un compañero del curso, me invitó a ir a su casa a conocer a sus amigos y a sus vecinos. Dije que sí y seguí viajando.

Después de esa primera invitación yo seguía colaborando con el Movimiento Sin Tierra. Trabajaba para ellos en el área de comunicación y organizando campamentos y familias.

En esa organización y gracias a estar dispuesto a no parar viajé durante dos años por Brasil, visité 23 de los 27 estados del país, abracé una cultura que no conocía, aprendí portugués a tal nivel que he enseñado a adultos a leer y escribir entre otras cosas.

Pero sobre todo me di cuenta que si te lo propones y si buscas siempre puedes viajar. Puedes viajar gratis o con poco dinero. Todo depende de la suerte, pero sobre todo de saber percibir las alertas.

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